De los caballos a las pantallas: cómo ha cambiado la publicidad de coches desde los años 90
De los caballos a las pantallas: cómo ha cambiado la publicidad de coches desde los años 90
Hubo una época en la que los anuncios de coches hablaban principalmente de potencia, aceleración, velocidad y sensaciones al volante.
Los fabricantes mostraban sus vehículos recorriendo carreteras de montaña, derrapando en circuitos o superando condiciones aparentemente imposibles. Las versiones GTI, Turbo y quattro despertaban auténtica pasión entre los aficionados.
Hoy, en cambio, es habitual encontrar anuncios que destacan las pantallas digitales, la conectividad, los asistentes de conducción, la eficiencia o la electrificación.
¿Qué ha cambiado en la publicidad del automóvil durante las últimas décadas? ¿Hemos dejado de valorar la deportividad o simplemente buscamos otras cualidades en nuestros coches?
Los años 80 y 90: cuando la deportividad vendía
Quienes recuerdan las revistas y los anuncios de coches de los años 80 y 90 seguramente tengan presentes las pruebas de aceleración, las cifras de potencia y las fotografías de vehículos tomando curvas al límite.
Un coche no tenía que ser necesariamente deportivo para anunciarse como si lo fuera.
Los fabricantes buscaban transmitir carácter, prestaciones y emociones. Los alerones, las llantas de aleación y las versiones deportivas formaban parte de una estética muy reconocible.
Modelos como el Volkswagen Golf GTI, el SEAT Ibiza CUPRA o los Audi con tracción quattro representaban muy bien aquella manera de entender el automóvil.
También era habitual una publicidad más aspiracional, en la que los coches aparecían asociados al éxito, la elegancia, el atractivo personal o determinados estilos de vida. En algunas campañas, la presencia femenina formaba parte de esa puesta en escena, siguiendo los códigos publicitarios de la época.
Con los años, las marcas fueron ampliando su manera de representar a los conductores, las familias y los distintos públicos a los que se dirigían.
Audi quattro: un anuncio difícil de olvidar
Uno de los anuncios más espectaculares de aquella época fue el protagonizado por Audi en 1986.
La marca alemana mostró un Audi 100 quattro ascendiendo por la impresionante pendiente nevada de un trampolín de saltos de esquí en Finlandia.
La imagen resultaba sorprendente: un automóvil de calle subiendo por una rampa que parecía imposible.
El mensaje era sencillo. La tracción integral quattro permitía superar situaciones de adherencia especialmente complicadas.
Años después, en 2005, Audi recuperó aquella idea con un A6 quattro.
Aquella campaña representa perfectamente una manera de hacer publicidad basada en demostrar las capacidades del coche mediante imágenes que quedaban grabadas en la memoria.
Volkswagen y SEAT: la época de los GTI y CUPRA
Durante los años 90, los compactos deportivos vivieron una etapa especialmente interesante.
El Volkswagen Golf GTI ya llevaba años siendo una referencia entre los conductores que buscaban combinar practicidad y sensaciones deportivas.
Por su parte, SEAT reforzó su imagen dinámica con nuevas generaciones del Ibiza y, especialmente, con la llegada del Ibiza CUPRA en 1996.
Los éxitos de la marca en los rallyes también contribuyeron a transmitir una imagen de deportividad.
Las revistas especializadas dedicaban numerosas páginas a comparar motores, suspensiones, aceleraciones y comportamiento dinámico.
Era una época en la que muchos aficionados conocían de memoria los caballos y las prestaciones de sus modelos favoritos.
Los años 2000: seguridad, comodidad y vida cotidiana
Con el cambio de siglo, la publicidad empezó a prestar mayor atención a otras cualidades.
La seguridad, el confort, la habitabilidad y el equipamiento ganaron protagonismo.
Los anuncios mostraban familias viajando, escapadas de fin de semana y situaciones cotidianas en las que el automóvil debía resultar cómodo y práctico.
Tecnologías como el ABS, el control de estabilidad ESP o los airbags comenzaron a tener una presencia cada vez más reconocible en los argumentos comerciales, aunque algunas ya estaban disponibles desde años anteriores.
El coche seguía despertando emociones, pero los fabricantes también querían demostrar que facilitaba la vida de sus propietarios.
Los años 2010: los SUV y la revolución tecnológica
La popularización de los SUV y la llegada de nuevas tecnologías volvieron a transformar la publicidad.
Modelos como el Volkswagen Tiguan, el Volkswagen T-Roc o el Audi Q3 comenzaron a representar una combinación de diseño, versatilidad y comodidad.
Al mismo tiempo, las pantallas multimedia, los navegadores, las cámaras de aparcamiento y los sistemas de conectividad ganaron importancia.
Los anuncios empezaron a mostrar más interiores digitales y menos cifras de aceleración.
La tecnología se convirtió en uno de los principales argumentos para diferenciar un automóvil de sus competidores.
La publicidad actual: electrificación, pantallas y asistentes de conducción
Hoy, buena parte de la comunicación de los fabricantes gira alrededor de la eficiencia, la electrificación y las posibilidades tecnológicas del vehículo.
La autonomía eléctrica, los sistemas híbridos, las ayudas a la conducción y la integración con el teléfono móvil ocupan un lugar destacado.
Audi y Volkswagen, por ejemplo, han incorporado estos argumentos a la publicidad de sus nuevas generaciones de vehículos.
Sin embargo, la deportividad no ha desaparecido. Siguen existiendo modelos GTI, versiones CUPRA y automóviles de altas prestaciones que mantienen viva la emoción de conducir.
Lo que ha cambiado es la variedad de cualidades que exigimos a un coche.
Ahora queremos que sea seguro, cómodo, eficiente, tecnológico y, si es posible, que también resulte agradable de conducir.
¿Qué importancia tiene todo esto al comprar un coche de segunda mano?
La publicidad puede conseguir que nos enamoremos de un determinado modelo, pero cuando llega el momento de comprar un vehículo de ocasión hay aspectos mucho más importantes que su imagen.
Dos Audi Q3, dos Volkswagen Tiguan o dos SEAT León del mismo año pueden parecer prácticamente iguales y, sin embargo, tener historiales muy diferentes.
La procedencia, el número de propietarios, el mantenimiento, los kilómetros reales y el estado estructural son fundamentales para valorar correctamente un coche usado.
En Muralla Motor, en Lugo, prestamos especial atención a estos aspectos.
Seleccionamos vehículos nacionales, preferentemente de un único propietario, con kilómetros certificados, historial de mantenimiento conocido, informe CARFAX verificado y sin daños estructurales.
Trabajamos especialmente con Audi, Volkswagen y SEAT, buscando unidades que ofrezcan un equilibrio razonable entre antigüedad, kilometraje, equipamiento y precio.
Por eso nos interesan especialmente los vehículos de aproximadamente tres a cinco años, que suelen combinar tecnología reciente con una parte importante de su depreciación inicial ya asumida.
Todos nuestros vehículos se entregan con nuestra garantía propia, conforme a las condiciones aplicables a cada operación.
Los anuncios cambian, pero un buen coche sigue siendo un buen coche
Desde aquel Audi quattro subiendo un trampolín de esquí hasta los modernos anuncios protagonizados por pantallas digitales y vehículos eléctricos, la publicidad del automóvil ha cambiado considerablemente.
También han evolucionado nuestras prioridades como conductores.
Pero, cuando compramos un coche de ocasión, hay algo que continúa siendo fundamental: conocer su historia y saber exactamente qué estamos comprando.
En Muralla Motor creemos que una buena selección, un historial transparente y un estado comprobado son argumentos que nunca pasan de moda.